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sábado, 31 de diciembre de 2011

Receta para un año nuevo Feliz!

INGREDIENTES:

Tómese doce buenos meses.
Tenga cuidado de que estén plenamente libres de antiguos recuerdos de amargura, rencores, odios y celos.
Límpiese de todo resentimiento.
Extráigansele todas las manchas de mezquindad y pequeñez.
En resumen... asegúrese que estos meses estén totalmente libres del pasado.


Modo de Preparación:


Divídanse cada uno de éstos meses en 30 o 31 partes iguales, con excepción del segundo que habrá que dividirlo entre 28.
No trate de preparar la receta del año de una sola vez (muchos la echan a perder al proceder de esta manera), sino, prepárese cada día de la siguiente manera.
Póngase en cada día doce partes de la fe, once de paciencia, diez de valor, nueve de trabajo (algunos omiten este ingrediente y echan a perder todo el resto), ocho de esperanza, siete de lealtad, seis de generosidad, cinco de amabilidad, cuatro de descanso (no se omita este ingrediente), tres de oración, dos de meditación y una de resolución bien seleccionada.
 Añádasele a todo esto una pizca de alegría, otra de juego y una cucharada bien llena de buen humor.
Agregue a la mezcla AMOR al gusto y mézclese todo con mucho brío.
 Cocínese con corazón ardiente, adórnesele con sonrisas y una pizca de regocijo.
Sírvalo con tranquilidad, abnegación y alegría y ciertamente obtendrá un:

¡¡¡¡¡MUY FELIZ AÑO NUEVO!!!!!

martes, 13 de diciembre de 2011

El hombre y el sabio...

Un hombre fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a  su esposa y que pensaba separarse.


El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y  solamente le dijo una palabra:
"Ámala". -luego se calló-
Pero es que ya no siento nada por ella. "
"Ámala," -reiteró el sabio-.
Y ante el desconcierto del visitante, después de un oportuno silencio, el viejo sabio agrego lo siguiente:
Amar es una decisión, no un sentimiento.
Amar es dedicación y entrega.
Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor.
El Amor es un ejercicio de jardinería:


Arranca lo que hace daño, prepara el terreno, siembra, sé paciente, riega, procura y cuida.
Está preparado, porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, más no por eso abandones tu jardín.
Ama a tu pareja, es decir, acéptala, valórala, respétala, dale afecto y ternura, admírala y compréndela.
" Eso es todo, Ámala".
Por eso, la vida sin amor te lleva a tener estos defectos:
La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La verdad sin amor te hace hiriente.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La sencillez sin amor, te envilece.
La oración sin amor, te hace introvertido.
La ley sin amor, te esclaviza.
La política sin amor, te hace ególatra.
La fe sin amor, te hace fanático.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La vida sin amor, simplemente, no tiene sentido.

sábado, 29 de octubre de 2011

Cuando me ame de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.
Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!
No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin

sábado, 15 de octubre de 2011

El corazón perfecto

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños. Si, coincidieron todos que era, el corazón más hermoso que hubieran visto.

Al verse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo:
Perdona mi atrevimiento, pero ¿Por qué dices eso, si to corazón no es ni aproximadamente tan hermoso como el mío, o como el de tantas otras personas?Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos hablan sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.
La mirada de la gente se sobrecogió.
¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?
Pensaron, el joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echo a reír y dijo:
Debes estar bromeando, compara tu corazón con mío… El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.

Contestó el anciano:
Es cierto, tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira: cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.



 El joven permaneció en silencio. Lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibía y lo colocó en el suyo; luego, a su vez, arrancó un trozo de su corazón, ya viejo y maltrecho, y con él tapó la herida abierta del joven.
La pieza se amoldó, pero no a la perfección; al no ser idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucia mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior. Si en verdad, ahora puedo ver lo hermoso que es tu corazón. Y tu corazón ¿Cuántas cicatrices tiene?


sábado, 24 de septiembre de 2011

Las amigas!

Una joven esposa estaba sentada en un sofá en un cálido y húmedo día, bebiendo té helado y charlando con su madre.

Mientras hablaban sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de la adultez, la madre hizo tintinear los cubitos en el vaso, pensativamente, miro a su hija seriamente.
"No te olvides de tus amigas" le advirtió, revolviendo las hojitas de té.


Se volverán importantes a medida que madures. No importa cuanto quieras a tu marido y a tus hijos, siempre necesitarás a tus amigas.

Recuerda: salir con ellas, hacer cosas con ellas.

Y recuerda que tus amigas no son solamente tus amigas, sino también tus hermanas, tus hijas y otros parientes. (Son la familia que te permites elegir)
Necesitarás otras mujeres, siempre las necesitarás".

Qué extraño consejo pensó la joven; acabo de casarme, de entrar en el mundo adulto, soy una mujer casada, no una niñita que necesita amigas.
Seguramente mi marido y mi futura familia serán suficientes para darle sentido a mi vida.

Pero escuchó a su madre, se mantuvo en contacto con ellas e hizo cada vez más amigas.

Al pasar el tiempo se fue dando cuenta que su madre tenía razón

A medida que el tiempo y la naturaleza producen sus cambios y misterios en la mujer, las amigas son indispensables en la vida.
Cuidan tus hijos y guardan tus secretos, te dan consejo cuando lo pides, que a veces sigues y a veces no, te sacan de apuros, te ayudan a dejar las malas relaciones, harán una fiesta para tus hijos cuando se casen o tengan un bebé, manejan en tormentas, nevadas o granizos o en la madrugada para ir a ayudarte.

Te escuchan cuando pierdes el trabajo o un amigo, te escuchan cuando tus hijos te rompen el corazón, te escuchan cuando los cuerpos y mentes de tus padres fallan.

Lloran contigo cuando muere alguien que amas.

Te respaldan cuando los hombres de tu vida te decepcionan.
Te ayudan a juntar los pedazos cuando los hombres empacan y se van.
Se alegran con tu felicidad y están listas a destruir lo que te hace infeliz.

El tiempo pasa, la vida sucede, la distancia separa, los chicos crecen, el amor se derrite y se evapora, los corazones se rompen, las carreras terminan, los trabajos vienen y van, los padres mueren, los colegas olvidan los favores, los hombres no llaman cuando prometen...

las amigas están ahí, no importa el tiempo ni la distancia entre ustedes; una amiga nunca está tan lejos que no la alcance tu necesidad.

Cuando tengas que caminar por ese valle solitario y lo tengas que hacer sola, tus amigas estarán en el borde, alentándote, rezando por ti, interviniendo y esperándote del otro lado.

A veces hasta quebrarán las reglas y caminarán contigo.

O vendrán y te sacarán.

Las amigas son la bendición de la vida. El mundo no sería igual sin ellas, ni yo sería la misma.

Cuando empezamos esta aventura llamada femineidad, no teníamos idea de las increíbles alegrías y tristezas que nos esperaban; ni sabíamos cuánto íbamos a necesitarnos.
Todavía nos necesitamos cada día.
GRACIAS, AMIGA!!!